Por profundidad de campo entendemos la distancia que separa a los objetos más alejados y más próximos que conseguimos enfocar perfectamente en la fotografía. Sin embargo, no debemos obsesionarnos por el hecho de lograr una gran profundidad de campo, ya que dependiendo del tipo de fotografía a realizar, podrá interesarnos que sea mayor o menor, o lo que es lo mismo, que aparezca enfocado un mayor o menor porcentaje de la escena (lo que se denomina "plano de enfoque"). La regla fundamental en la que siempre nos basaremos es que a menor abertura del diafragma, mayor profundidad de campo. Dicho de otro modo, ambos parámetros son inversamente proporcionales. La consecuencia de ello es que la "luminosidad" del objetivo se convierte en un factor determinante, ya que cuanto más luminoso sea más fácil nos resultará fotografiar con diafragmas muy cerrados, lo cual repercutirá en un más cómodo control de la profundidad de campo.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
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